Para disfrutar con tu mejor amigo

Desde hace tres años he viajado con más frecuencia de lo habitual, debido a mi trabajo. Estas experiencias me han dejado varias enseñanzas; la primera, que la del viajero no siempre es una vida ideal.

Pero este artículo no está inspirado por los diversos percances que he tenido en mis viajes de negocios, sino por una situación que desde los primeros meses de traslados frecuentes comenzó a llamar mi atención. Prácticamente en cada vuelo que abordé durante ese periodo, iba por lo menos un pasajero con su mascota.

En la mayoría de los casos, me topaba con las personas con perros o gatos al momento de documentar el equipaje. Posteriormente, se dieron las sorpresivas ocasiones en que los animalitos también subían a la cabina. De esta forma me enteré de que algunas aerolíneas ya permiten que las mascotas aborden junto con sus dueños, siempre y cuando cumplan ciertas restricciones de tamaño, peso y transportación.

Al hospedarme en diversos hoteles en Cancún, Acapulco, Los Cabos o la Ciudad de México, también comencé a notar la presencia de perros, principalmente, y gatos, en algunas ocasiones. Y como en medio de las convenciones y reuniones de negocios me llegaba la hora de comer, noté que algunos restaurantes, sobre todo los que tenían mesas en el exterior, daban la bienvenida a las mascotas.

Este fenómeno, conocido como pet friendly, se ha desarrollado en la mayoría de las ciudades turísticas de México y de todo el mundo. Cada vez son más las personas que consideran a sus mascotas como miembros de la familia y cuando planean una salida de diversión o un viaje, los toman en cuenta, como lo harían con sus hermanos o hijos. En otras palabras, no se pueden organizar unas vacaciones familiares sin llevar al perro o al gato.

Naturalmente, la industria turística no podía desaprovechar esta tendencia. Por ello es que diversos medios de transporte, alojamientos y lugares de restauración han adaptado sus políticas y sus instalaciones para recibir mascotas. La ola pet friendly ha crecido tanto, que incluso hay hoteles, restaurantes y lugares de recreación especialmente diseñados para las mascotas, donde los acompañantes son los humanos.

No obstante, algunas voces ya se han levantado contra esta tendencia. En lugares como Zihuatanejo e Ixtapa se ha incrementado el número de playas que prohíben la entrada a los perros; esto debido a quejas de turistas que no quieren ser sorprendidos por una mascota que corre descontrolada, mientras toman el sol en la playa, o que no desean pisar algo distinto de la suave arena cuando caminan descalzos junto al mar.

Después de haber visto a tantas mascotas viajando tranquilamente junto con sus dueños, me queda claro que la solución no está en las prohibiciones. Lo que debe hacerse, desde mi punto de vista, es educar, y no sólo a los animales, sino principalmente a los dueños.

Si este fin de año o en tus próximas vacaciones piensas viajar con tu mascota, te recomiendo seguir las siguientes “normas de etiqueta”, para que disfrutes junto a tu mejor amigo sin afectar a los demás turistas.

Asegúrate de que tu mascota responde al entrenamiento básico

¿Tu perro aún no tiene del todo controlada la cuestión del baño, se pone muy nervioso en situaciones nuevas o no socializa muy bien con otras personas y animales? Entonces todavía no está listo para un viaje.

Antes de planear las vacaciones, asegúrate de que tu amigo ya obedece órdenes básicas, puede esperar para ir al baño en los lugares permitidos y está acostumbrado a la gente y el movimiento. Aun así, es probable que se ponga nervioso, pero te será más fácil controlarlo.

En lugares públicos, llévalo siempre con correa

No importa si es el perro más tranquilo, obediente y amigable; no todas las personas lo percibirán así y además, es probable que la novedad del entorno y la situación lo alteren un poco.

Ponle la correa en cuanto salgan de la habitación y llévalo así a todos los lugares que visiten. Si van un parque o lugar recreativo especial para perros, es muy probable que puedas soltarlo, pero esto no significa que lo dejes de vigilar.

Recoge sus heces y deséchalas adecuadamente

Por culpa de los amos que no cumplen con esta sencilla norma, muchas personas terminan por detestar a los perros. Y lo peor es que los animales no son los culpables, pues es a los dueños a quienes corresponde asumir la no muy agradable, pero necesaria tarea.

Equípate con un buen número de bolsas especiales para recoger sus heces y lleva unas contigo cada vez que salgan. En los hoteles y lugares pet friendly normalmente hay áreas y lugares especiales para que los perros hagan sus necesidades, así como para que los dueños desechen las bolsas. Infórmate al respecto en cuanto te registres.